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Ejercicio y salud bucal después de las vacaciones

Practicar deporte conlleva numerosos beneficios conocidos que van desde un mejor estado de forma y aumento de la autoestima hasta la prevención de patologías sistémicas, como las enfermedades cardiovasculares y la reducción del estrés.

La práctica deportiva está muy relacionada, para sorpresa de muchos, con la salud bucal. Es por esto que cada vez más clubes deportivos profesionales cuentan en su plantilla con un odontólogo o, al menos, tienen programadas revisiones en la clínica dental, con el fin de maximizar el rendimiento deportivo y minimizar el riesgo de lesiones. Existe un caso de un conocido jugador de fútbol que jugó en la liga española, pero antes fue desestimado por un importante club italiano al detectar su servicio médico una maloclusión que podría potencialmente causar problemas sobre la columna vertebral.

A la inversa, también se ha demostrado que una mala salud bucal está relacionada con un peor rendimiento deportivo. Problemas como el bruxismo o las maloclusiones están relacionadas con el aumento de contracturas musculares y tensiones en espalda y cervicales; las infecciones bucales pueden diseminarse por el torrente sanguíneo de forma sistémica, favoreciendo la aparición de astenia e inflamación sistémica, la cual a su vez incrementa el riesgo de lesiones. Incluso una masticación incorrecta provoca una digestión más lenta y disminución del poder energético del deportista.

El ejercicio físico no está exento de riesgos, siendo uno de los más evidentes el riesgo a sufrir fracturas dentales por traumatismos, especialmente en los deportes de contacto. Es muy frecuente el consumo de bebidas isotónicas y refrescos durante y después de realizar deporte. Estas bebidas suelen ser ácidas y ricas en azúcares que van erosionando el esmalte, lo que por un lado pueden provocar sensibilidad dental y por otro favorecen la aparición de caries.

Por tanto, es evidente que el deporte puede contribuir positivamente sobre la salud bucal, pero también que necesitamos una buena salud bucal para poder desempeñar de forma correcta la actividad deportiva. Para ello, debemos adquirir buenos hábitos de higiene bucodental, como son el cepillado durante 2 minutos 3 veces al día y junto con el uso de dentífricos y colutorios con flúor, nanopartículas de hidroxiapatita y xilitol, y la realización de la higiene interproximal de forma diaria. Con todo ello podremos reforzar los dientes y prevenir las caries y las enfermedades de las encías. Otros hábitos saludables son la correcta hidratación, no abusar del consumo de bebidas isotónicas, el uso de protectores bucales y las revisiones periódicas en la clínica dental que pueden ayudarnos a evitar problemas bucales derivados de practicar deporte.

 

Fuente: Blog salud bucal 

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